Loft Montpeller
La reconstrucción del primer nivel de una antigua casa de dos plantas y buhardilla en el barrio de Sant Andreu, de la que sólo se conserva la fachada principal por su valor histórico, posibilita llevar a cabo una arquitectura interior con interesantes volúmenes y formas, y de resolver funcionalmente las necesidades propias de una familia de hoy en día con dos hijos pequeños. El patio, de tono minimalista, se convierte en el eje vertebrador de la vivienda que gira alrededor de éste y de un olivo. La habitación de matrimonio y su baño, en un extremo, y el comedor y la cocina, en el otro, disfrutan directamente de esta abertura al exterior. Ambas partes quedan enlazadas por un pasillo de vidrio que atraviesa uno de los laterales del patio. Junto a la cocina se encuentra el segundo de los baños y a continuación de éste la habitación de los niños.
Uno de los puntos visualmente más atractivos de la vivienda es la caja de chapas rectangulares de acero corten o tratadas como corten que “almacena” en su interior la cocina abierta al comedor –en gris marengo y que se presenta como una boca abierta- uno de los baños, el armario del cuadro de mandos eléctricos y una de las habitaciones. Incluso las puertas se realizan a medida con este mismo material. En el perímetro del techo que rodea esta caja se construye un retranqueo dónde se ocultan una serie de fluorescentes para bañar de luz las paredes de corten.
En todo el piso se ha buscado una homogeneidad mediante materiales y colores que buscan la máxima calidez a pesar de ser materiales contundentes como el acero corten, los paneles de madera y cemento que dan sensación de ser auténtico hormigón, la madera de doussié y de ipe, el gres porcelánico tipo pizarra y el vidrio. Los colores van desde el blanco roto hasta el gris marengo pasando por el color miel intenso de la madera de doussié, el gris claro del cemento y el marrón anaranjado del corten.
Uno de los puntos visualmente más atractivos de la vivienda es la caja de chapas rectangulares de acero corten o tratadas como corten que “almacena” en su interior la cocina abierta al comedor –en gris marengo y que se presenta como una boca abierta- uno de los baños, el armario del cuadro de mandos eléctricos y una de las habitaciones. Incluso las puertas se realizan a medida con este mismo material. En el perímetro del techo que rodea esta caja se construye un retranqueo dónde se ocultan una serie de fluorescentes para bañar de luz las paredes de corten.
En todo el piso se ha buscado una homogeneidad mediante materiales y colores que buscan la máxima calidez a pesar de ser materiales contundentes como el acero corten, los paneles de madera y cemento que dan sensación de ser auténtico hormigón, la madera de doussié y de ipe, el gres porcelánico tipo pizarra y el vidrio. Los colores van desde el blanco roto hasta el gris marengo pasando por el color miel intenso de la madera de doussié, el gris claro del cemento y el marrón anaranjado del corten.