JOSEP CANO Espacios de Autor

Loft Ramalleres

El principal reto, que era disponer de un dormitorio cerrado físicamente y que al mismo tiempo no entorpeciera la visión en un espacio rectangular de tan sólo 32 m2, se resolvió con un cubo de cristal transparente que se convierte en elemento clave de la vivienda junto con el baño. Esta pieza sorprende ya que la entrada -que da al recibidor- es también de vidrio transparente y deja ver la gran encimera de hierro sobre la que descansa en claro contraste un bol blanco. Baño y dormitorio están a la vez separados y unidos por un espejo cuya trasera se ha revestido con una fotografía en blanco y negro de Anka Munshausen.

Gran parte del mobiliario se ha confeccionado totalmente a medida y tanto la mesa del comedor como el cabezal de la cama con su mesita se convierten en dos esculturas. Los más de cien años de antigüedad del piso han permitido recuperar el ladrillo de paredes y techo, y las vigas de madera.